Pretendía ser coherente consigo misma, conseguir una continuidad mínima, pero al intentar fijarlo en algo externo a ella el asunto resultaba prácticamente imposible.
¿Cómo hacerse entender sin dar nombres, sin un hilo temático observable a simple vista?
Decir las cosas directamente era como faltar a la verdad. Definir el asunto demasiado era restarle posibilidades. Solo pretendía transportar, compartir sus sentimientos con alguien más, con un desconocido. Solo a través del medio escrito. Crear un nuevo tipo de relación. Construir de una forma diferente el mundo y la realidad que lo envuelve. Ver hasta dónde podía ser real una fantasía, o qué había de fantasía en lo real. Encontrar un punto medio que le llevase a otro tipo de verdad más personal y auténtica.
Al fin y al cabo, lo que hacía era experimentar con las palabras, darles alas, aunque estas le llevasen demasiado lejos como para que al volver, pudiesen construir algo coherente y comprensible.
Las ideas eran cortas y era prácticamente imposible alargarlas hasta lo que viene siendo normal. Y sin conseguir esto, ¿como alcanzar lo otro?.
Seguramente la clave estaba en profundizar en una sola, renunciando a todas las demás, eso era lo que le habían aconsejado, pero le daba miedo decidirse tan pronto. Eran muchas las propuestas que se le hacían en secreto, la mayoría de ellas traicioneras, solo a medias conocidas.
Profundizar le daba miedo, ¿y si no había nada? Y si solo se encontraba con lo que ya todos habían encontrado, sin nada que decir, sin nada que aportar, incapaz de recrearse en el descubrimiento.
Grizzly Bear le acompañaba, y sin saberlo hacía del pozo al que se asomaba algo mucho más oscuro y tenebroso.
Que desesperación le causaba el no acabar de llegar a ninguna parte. Apenas había aprendido a formular las preguntas, pero sin embargo podía sentir constantemente las interrogaciones. Pero sin preguntas bien definidas, ¿cómo esperar que llegue una respuesta real y concreta?.
Hasta entonces, solo queda esperar y seguir realizando pequeñas aportaciones a la causa. Al fin y al cabo algo había mejorado ¿no? De eso si que estaba segura, el progreso era tan real que hasta podía tocarlo y mascarlo con cada uno de sus dientes, y esta era una de las pocas cosas que le permitían seguir siendo paciente, al mismo tiempo que exigente e insuficientemente activa. La pasividad seguía arrastrándola demasiado a menudo. Pero todo esto también podría cambiar algún día.
No me atrevería a afirmarlo rotundamente, pero ahora que la veo desde lejos creo que la compadezco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario